1.- Evita acceder a sitios web sospechosos
Asegúrate de que las páginas que visitas tienen el protocolo seguro HTTPS y que la URL es correcta.
Cómo comprobar sitios sospechosos:
Revisa la URL detenidamente; los sitios fraudulentos pueden usar variaciones sutiles de direcciones legítimas (como «g00gle.com» en lugar de «google.com»).
Si recibes un enlace por SMS, correo electrónico o redes sociales, verifica su autenticidad antes de hacer clic.
Usa herramientas como Google Safe Browsing (https://transparencyreport.google.com/safe-browsing) para comprobar la reputación de un sitio web.
2.- No descargues archivos de fuentes desconocidas
Muchos virus y malware se esconden en descargas no verificadas.
3.- Mantén tu navegador actualizado
Las actualizaciones suelen incluir parches de seguridad contra vulnerabilidades.
4.- Usa bloqueadores de anuncios y extensiones de seguridad
Algunas herramientas ayudan a evitar sitios maliciosos y rastreos no deseados.
5.- Desconfía de los popups
Algunos pueden intentar engañarte para que descargues malware o introduzcas datos personales.
6.- Habilita la autenticación en dos pasos en servicios importantes
Esto reduce el riesgo de accesos no autorizados incluso si tus datos de acceso son comprometidos o se han filtrado en alguna brecha de seguridad.